Brazilian Drug Dealer Before 4: el boomer shooter brasileño que convierte la nostalgia de PS2 en un festival de caos
Joeveno recupera la estética de los mods y copias piratas brasileñas de los 2000 con todo el espíritu del primer Quake
Hay videojuegos que intentan recrear el pasado con absoluta fidelidad y otros que prefieren recordar una época desde el punto de vista más caótico y desvergonzado posible. BRAZILIAN DRUG DEALER BEFORE 4: DEMONS FROM THE PORTAL TO HELL I OPENED ARE STILL IN THE FAVELA AND NOW I HAVE TO SAVE MAMADAS FROM RONALDO pertenece claramente al segundo grupo, y probablemente sea uno de los títulos con el nombre más difícil de decir en voz alta que vamos a encontrar este año.
El nuevo trabajo del desarrollador independiente brasileño Joeveno y la publicadora NoQuarter ya está disponible en Steam por 4,99 euros, con un 10 % de descuento durante sus dos primeras semanas. El proyecto, desarrollado por un pequeño equipo liderado por Joeveno, ya había conseguido llamar la atención antes de su lanzamiento, acumulando más de 70.000 personas en su lista de deseados.
Y detrás de todo este caos hay una idea bastante concreta: recuperar el espíritu de los boomer shooters de los 90 y, al mismo tiempo, rendir homenaje a una parte muy particular de la cultura del videojuego brasileño de los años 2000: los mods, las copias piratas de PlayStation 2 y las producciones caseras que circulaban durante aquella época.
Quake, PS2 y una buena dosis de locura brasileña
BRAZILIAN DRUG DEALER BEFORE 4 es un FPS de la vieja escuela, rápido y ultraviolento, inspirado especialmente en el primer Quake. De hecho, el juego utiliza id Tech 2, el mismo motor empleado por el clásico de id Software, lo que ayuda a construir esa estética deliberadamente retro que busca trasladarnos varias décadas atrás.
Pero el objetivo no es simplemente copiar la fórmula de los boomer shooters. Joeveno utiliza esa base para construir algo profundamente relacionado con su propia cultura. El juego funciona como una expansión independiente de BRAZILIAN DRUG DEALER 3, continuando una historia que ya había llevado al protagonista a abrir un portal al infierno en una favela mientras intentaba revivir a Mit Aia.
En esta ocasión, después de salvar a Mit Aia, Mackie Jackie y a los Mamadas, nuestro protagonista acaba celebrándolo en el cielo. El problema es que la fiesta no durará demasiado, porque los Mamadas serán secuestradas por Ronaldo McDalest. A partir de ahí tendremos que perseguir a Ronaldo, salvar a los Mamadas y recuperar su coche “Globeceta”, un vehículo capaz de abrir portales y que todavía mantiene algunos demonios de la invasión campando a sus anchas.
El resultado es una aventura que nos llevará desde diferentes localizaciones de Brasil hasta el Infierno e incluso el Cielo, mientras intentamos salvar Río de Janeiro, São Paulo y Salvador de la amenaza demoníaca.
32 mapas para recorrer Brasil, el Infierno y hasta el Cielo
Uno de los aspectos que más sorprende por cantidad es su contenido. BRAZILIAN DRUG DEALER BEFORE 4 cuenta con 32 mapas, repartidos entre 18 niveles de campaña, 7 mapas de Horda y 6 mapas de Deathmatch, además de un nivel de campaña bastante peculiar que está dedicado al skate.
La campaña nos permitirá recorrer diferentes zonas del estado de Río de Janeiro, visitar partes de São Paulo y Salvador y, por supuesto, viajar a lugares bastante menos convencionales como el Infierno y el Cielo. Además, los escenarios esconden diferentes zonas secretas que podremos encontrar si prestamos atención y utilizamos correctamente las habilidades de movimiento.
Esta estructura bebe directamente de los shooters clásicos, donde explorar el escenario no servía únicamente para encontrar munición o avanzar hacia el siguiente combate. En este caso, descubrir secretos también forma parte de la experiencia y puede requerir que aprovechemos las posibilidades de movimiento del protagonista.
13 armas que no podrían aparecer en cualquier shooter
Si hay algo que define la personalidad de Brazilian Drug Dealer Before 4 es su arsenal. El juego cuenta con 13 armas, pero probablemente no sean las armas que esperaríamos encontrar en un FPS convencional.
Entre ellas podemos encontrar desde unas simples chanclas hasta un lanzallamas de chimarrão, pasando por una honda con aguja de feijoada. También regresan algunas de las armas más disparatadas de entregas anteriores, como el berimbau, una cabina telefónica capaz de disparar cocos o una pistola que lanza aviones de papel cargados de dinero.
A ellas se suman nuevas incorporaciones como el cuenco de feijoada con honda y el mencionado lanzallamas de chimarrão. Todo está planteado con ese mismo espíritu de exageración que encontramos en el resto del juego: el arsenal no pretende ser realista, sino convertirse en otra herramienta para llevar el caos al máximo.
Y precisamente esa falta de seriedad es parte del encanto de la propuesta. El juego utiliza las bases de un FPS clásico, pero sustituye el armamento convencional por objetos y referencias profundamente ligadas a la cultura brasileña.
Si correr no es suficiente, siempre puedes saltar
El movimiento también recupera una de las características más reconocibles de los shooters de la vieja escuela: la velocidad.
Nuestro personaje puede correr a toda velocidad y realizar dobles saltos, además de utilizar los conocidos saltos con cohete para desplazarse por los escenarios y acceder a determinadas zonas. El propio juego bromea con que el protagonista se ha metido fuegos artificiales por el trasero para explicar semejante velocidad, dejando bastante claro desde el principio que aquí la física y el sentido común no son precisamente prioridades.
Estas habilidades no sirven únicamente para movernos más rápido durante los combates. También tendremos que aprender a utilizarlas para descubrir zonas secretas, recuperando así otra de las costumbres de los FPS de los años 90, donde dominar el movimiento podía abrir caminos que a primera vista parecían completamente inaccesibles.
Enemigos que van desde demonios hasta payasos brasileños
Y, evidentemente, semejante arsenal tiene que utilizarse contra algo.
El juego lleva su apuesta por el exceso también al diseño de enemigos, con una colección que incluye demonios armados, zombis, payasos brasileños montados en camiones y cantantes brasileños poseídos.
Pero la lista todavía puede crecer más. Entre los nuevos enemigos encontramos dos tipos en moto, ratones de la televisión enfadados y mascotas de equipos de fútbol poseídas.
Es difícil imaginar una mezcla más representativa del tono del juego. La intención no parece ser crear una galería de enemigos coherente dentro de un mismo universo, sino reunir todo tipo de elementos reconocibles y convertirlos en amenazas dentro de este peculiar festival de disparos.
Multijugador sin complicaciones
La propuesta no termina en la campaña para un jugador. BRAZILIAN DRUG DEALER BEFORE 4 cuenta también con multijugador mediante Steamworks, incluyendo tanto cooperativo como Deathmatch en todos los mapas.
La integración con Steamworks pretende facilitar especialmente las partidas con amigos, ya que podremos invitarlos directamente sin necesidad de realizar configuraciones más complicadas como el reenvío de puertos.
Esto permite que tanto los mapas de campaña como los diferentes escenarios competitivos puedan convertirse en una excusa para llevar todavía más lejos el caos del juego, especialmente cuando introducimos a varios jugadores en escenarios llenos de enemigos, armas absurdas y secretos.
Además, el título cuenta con compatibilidad con Steam Workshop, ampliando las posibilidades para que la comunidad pueda crear y compartir contenido.
Un homenaje a los videojuegos brasileños de los 2000
Aunque todo lo anterior pueda parecer simplemente una sucesión de locuras, existe una intención bastante clara detrás del proyecto.
Joeveno quiere rendir homenaje a los mods brasileños de la década de 2000, los juegos piratas brasileños de aquella época y la música brasileña, utilizando además como uno de sus grandes referentes a Mamadas, presentada dentro del universo del juego como “la mejor banda de la historia de Brasil”.
Esto hace que Brazilian Drug Dealer Before 4 tenga una identidad muy diferente a la de un boomer shooter que simplemente intenta imitar a Quake. Su estética retro, su tecnología y sus mecánicas pueden beber de los clásicos, pero el contenido está completamente atravesado por referencias brasileñas y por la particular visión de Joeveno.
En cierto modo, es como coger aquellos juegos y mods que podían encontrarse en los ordenadores y consolas de la época, aumentar el volumen de todo hasta el máximo y convertirlos en un FPS moderno construido específicamente alrededor de esa nostalgia.
Un proyecto nacido de un pequeño equipo
Detrás de Brazilian Drug Dealer Before 4 se encuentra Joeveno, desarrollador, youtuber y músico brasileño procedente de Río de Janeiro. Es también el creador de la franquicia BRAZILIAN DRUG DEALER y del anterior Brazilian Drug Dealer 3, además de mantener una filosofía muy ligada a la difusión de la cultura brasileña a través de sus videojuegos.
Una parte importante de su trabajo consiste precisamente en explorar herramientas de desarrollo de videojuegos retro como id Tech 2, utilizando tecnología asociada a una generación clásica para construir nuevas experiencias.
Esa combinación entre tecnología antigua, cultura brasileña, humor absurdo y diseño de boomer shooter es probablemente lo que mejor define a la franquicia.
Una carta de amor completamente desquiciada a los FPS de los 90
BRAZILIAN DRUG DEALER BEFORE 4 no parece interesado en reinventar el shooter en primera persona. Su propuesta es mucho más directa: correr, disparar, saltar, encontrar secretos y enfrentarnos a todo lo que se ponga delante, pero hacerlo dentro de un universo donde prácticamente cualquier cosa puede convertirse en un arma, un enemigo o una situación absurda.
Los 32 mapas, las 13 armas, los diferentes modos multijugador, Steam Workshop, los dobles saltos, los saltos con cohete y una colección de enemigos que incluye desde demonios hasta mascotas de equipos de fútbol poseídas conforman una experiencia claramente diseñada para quienes disfrutan del caos de los FPS clásicos.
Pero también hay una parte cultural que hace que el proyecto tenga personalidad propia. Joeveno no solo recupera la estética y tecnología de los shooters de los 90, sino que utiliza el juego para homenajear la cultura de los mods y juegos piratas brasileños de los años 2000, además de la música y diferentes elementos de su país.
BRAZILIAN DRUG DEALER BEFORE 4 ya está disponible en Steam por 4,99 euros, con un 10 % de descuento durante sus dos primeras semanas. Una propuesta pequeña en precio, pero bastante grande en cuanto a la cantidad de ideas que mete dentro de su particular mezcla de boomer shooter, humor absurdo y nostalgia por una época muy concreta del videojuego.
Porque pocas veces tendremos la oportunidad de entrar en una favela, abrir un portal al Infierno, enfrentarnos a payasos brasileños en camiones, disparar una cabina telefónica que lanza cocos y terminar intentando salvar a una banda llamada Mamadas.
Y probablemente esa sea precisamente la gracia.



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