Dog in the Machine quiere convertir cada combate en un puzle de reacciones en cadena

El roguelite táctico de Studio Chahut y Goblinz Publishing permite previsualizar nuestras acciones antes de ejecutarlas

 

Los juegos de estrategia por turnos suelen exigir que pensemos cuidadosamente cada movimiento antes de ejecutarlo. Una decisión equivocada puede hacer que una situación aparentemente controlada se vaya completamente de las manos, algo que puede resultar tan satisfactorio cuando acertamos como frustrante cuando cometemos un error. Dog in the Machine parte precisamente de esa idea, pero introduce una herramienta que cambia la manera de enfrentarnos a cada combate: la posibilidad de previsualizar nuestras acciones en tiempo real antes de llevarlas a cabo.

 

El título desarrollado por el estudio independiente Studio Chahut y publicado por Goblinz Publishing nos pone al mando de un AutoDog, un perro mecánico al que tendremos que entrenar mientras intenta escapar de una mecha-ciudad distópica para reunirse con sus humanos exiliados. Para conseguirlo tendremos que superar una serie de batallas tácticas en cuadrículas compactas, aunque aquí el escenario tiene tanta importancia como nuestros propios ataques, ya que encontraremos enemigos reactivos, cintas transportadoras, botones, trampas, obstáculos explosivos y diferentes elementos capaces de desencadenar reacciones en cadena.

 

Dog in the Machine llegará a Steam el próximo 29 de septiembre por 17,99 euros, con un 20 % de descuento durante sus dos primeras semanas.

 

Un combate táctico en el que podemos probar antes de decidir

 

Una de las características que más define la propuesta de Dog in the Machine es su sistema de previsualización en tiempo real. En lugar de tener que comprometernos inmediatamente con una secuencia de movimientos y esperar a descubrir si nuestra estrategia ha funcionado, el juego nos permite preparar nuestras instrucciones y comprobar de antemano cómo se desarrollarán. Podemos probar una acción, observar sus consecuencias, cancelarla y volver a plantear el movimiento tantas veces como necesitemos hasta encontrar una solución que nos convenza.

 

Esta mecánica pretende eliminar parte de la frustración asociada a los juegos tácticos sin eliminar su componente estratégico. El reto sigue estando en encontrar la combinación adecuada y comprender cómo interactúan nuestros ataques con los enemigos y el escenario, pero tendremos la oportunidad de experimentar sin que cada pequeño error se convierta automáticamente en una derrota. La filosofía del juego es que, si finalmente perdemos, sea porque nuestra estrategia no era la adecuada, y no porque hayamos cometido un error accidental al ejecutar una orden.

 

El escenario también forma parte de nuestro arsenal

 

Esta posibilidad de experimentar adquiere todavía más sentido cuando descubrimos cómo están diseñados los campos de batalla. Las partidas se desarrollan en cuadrículas compactas concebidas como auténticos escenarios de reacción en cadena, donde prácticamente cualquier elemento puede terminar formando parte de nuestra estrategia.

Encontraremos sistemas de colisiones con efecto dominó, enemigos reactivos, cintas transportadoras, botones interactivos, obstáculos explosivos y otros peligros ambientales que podremos aprovechar para provocar situaciones inesperadas. En lugar de limitarse a ser un espacio donde colocar nuestras unidades, cada escenario nos ofrece diferentes posibilidades para encadenar acciones y conseguir que una sola jugada termine afectando a varios enemigos.

 

La satisfacción está precisamente en encontrar esa combinación que hace que todo encaje: utilizar una habilidad para provocar una colisión, aprovechar el movimiento de una cinta transportadora, activar un elemento del escenario y conseguir que toda esa sucesión de acontecimientos termine con una oleada de enemigos completamente aniquilada. Dog in the Machine quiere que cada combate tenga algo de puzle, y que descubrir la solución sea tan importante como ejecutarla.

 

Una construcción de mazos basada en combinar ataques

 

La progresión del AutoDog también gira alrededor de la experimentación. Después de cada batalla aprenderemos un nuevo truco, ampliando poco a poco nuestro repertorio de habilidades. Sin embargo, la principal particularidad está en que estos trucos no tienen por qué permanecer como ataques independientes, ya que podremos combinar dos de ellos para crear una nueva habilidad más compleja y poderosa.

El sistema funciona como una especie de construcción de mazos de doble capa. Podemos seguir los planos y combinaciones que propone el propio juego, pero también tenemos libertad para experimentar y crear nuestras propias habilidades a partir de las herramientas que vayamos consiguiendo. De esta manera, dos ataques que por separado parecen tener una función determinada pueden adquirir nuevas posibilidades cuando se combinan entre sí.

A medida que avance nuestra partida iremos formando una configuración cada vez más personalizada, basada en las sinergias que mejor se adapten a nuestra manera de jugar. El objetivo no es simplemente conseguir las habilidades más poderosas, sino descubrir qué combinaciones funcionan mejor juntas y cómo podemos utilizarlas en los escenarios que nos propone el juego.

 

Reacciones en cadena para acabar con los enemigos

 

El sistema de habilidades y el diseño de los escenarios están estrechamente relacionados. Una buena combinación de ataques puede ser suficiente para derrotar a un enemigo, pero la verdadera gracia está en descubrir cómo utilizarla junto al entorno para generar una reacción mucho mayor.

Los enemigos reactivos, las cintas transportadoras, las trampas interactivas y los obstáculos explosivos pueden convertirse en piezas de un mismo mecanismo. Una acción puede provocar una colisión y esa colisión desencadenar otra, generando un efecto dominó que nos permita acabar con varios enemigos sin necesidad de enfrentarnos a cada uno de ellos por separado.

Esto también hace que la planificación tenga diferentes niveles. Primero tendremos que pensar qué queremos conseguir; después, qué ataques necesitamos para lograrlo y, finalmente, cómo podemos aprovechar los elementos que tenemos alrededor para que nuestra jugada sea todavía más efectiva. El juego busca así que las mejores soluciones no sean necesariamente las más evidentes, sino aquellas que descubrimos después de experimentar con todas las piezas que tenemos a nuestra disposición.

 

Entrenar a nuestro propio AutoDog

 

La progresión del personaje está vinculada directamente a este sistema de trucos. Después de cada enfrentamiento nuestro AutoDog aprenderá algo nuevo, pero podremos ir mucho más allá al combinar diferentes habilidades para crear movimientos más complejos.

Esta libertad permite que cada carrera pueda terminar dando lugar a una configuración diferente. Podemos seguir las combinaciones que nos propone el juego o intentar inventar otras por nuestra cuenta, construyendo progresivamente un repertorio que se adapte a nuestras preferencias.

La consecuencia es que, al final de una partida, nuestro AutoDog no tiene por qué parecerse al de otro jugador. Las decisiones tomadas durante el recorrido, los trucos obtenidos y las combinaciones realizadas terminan dando forma a nuestro propio estilo de juego, basado en las sinergias que hayamos descubierto.

 

Comprar, intercambiar, saquear… y hasta robar

 

Entre combate y combate también tendremos oportunidades para ampliar nuestro arsenal mientras descubrimos más sobre la historia de esta ciudad mecánica. El juego cuenta con un elenco de personajes extravagantes que irán revelando detalles sobre el mundo y que, además, ofrecen diferentes posibilidades para modificar nuestra construcción de mazos.

Dependiendo del encuentro podremos comprar, intercambiar, saquear, mejorar o incluso robar nuevos elementos para nuestra biblioteca de trucos. Cada interacción se convierte así en una nueva oportunidad para modificar nuestra configuración y buscar combinaciones diferentes.

Esta parte de la aventura sirve también para conectar la progresión jugable con la narrativa. Mientras conocemos a estos personajes y descubrimos más sobre la ciudad-máquina, iremos ampliando las herramientas disponibles para nuestro AutoDog, de manera que la historia y la construcción de nuestro personaje avanzan conjuntamente.

 

Un roguelite táctico pensado para experimentar

 

Dog in the Machine parece construido alrededor de una idea muy concreta: dar libertad al jugador para buscar su propia solución. Sus combates por turnos mantienen la necesidad de planificar, pero el sistema de previsualización permite hacerlo de una forma menos rígida, probando diferentes posibilidades antes de comprometernos con una secuencia.

A esto se suma una construcción de mazos que permite combinar dos ataques para crear nuevas habilidades y unos escenarios diseñados específicamente para generar reacciones en cadena. Todo ello convierte cada combate en un pequeño laboratorio en el que podemos probar combinaciones, estudiar el comportamiento de los elementos y descubrir nuevas formas de utilizar nuestro arsenal.

 

La propuesta de Studio Chahut no parece buscar que memoricemos una estrategia perfecta, sino que aprendamos a leer cada escenario y a improvisar a partir de las herramientas que tengamos disponibles. Una filosofía que encaja especialmente bien con la estructura roguelite y que puede hacer que cada nueva carrera plantee problemas diferentes.

 

Una ciudad mecánica que tendremos que dejar atrás

 

Más allá de sus sistemas de combate, Dog in the Machine nos propone una aventura protagonizada por un AutoDog que intenta escapar de una ciudad mecánica distópica para volver a encontrarse con sus humanos exiliados. En el camino conoceremos a personajes extravagantes y descubriremos progresivamente más información sobre este peculiar mundo.

Pero serán las decisiones tomadas durante cada carrera las que terminen definiendo nuestra experiencia. Los trucos que aprendamos, las combinaciones que descubramos y la manera en la que aprovechemos los elementos de cada escenario determinarán cómo afrontaremos los siguientes enfrentamientos.

Con su mezcla de estrategia por turnos, construcción de mazos, reacciones en cadena y previsualización de movimientos, Dog in the Machine apuesta por una fórmula que busca mantener la profundidad táctica sin convertir cada decisión en una fuente de frustración.

 

Dog in the Machine llegará a Steam el 29 de septiembre por 17,99 euros, con un 20 % de descuento durante las dos primeras semanas. Una propuesta especialmente interesante para quienes disfruten buscando la jugada perfecta, pero también para aquellos jugadores que prefieren experimentar, equivocarse, cancelar el movimiento y volver a intentarlo hasta encontrar una combinación capaz de hacer que todo el escenario explote en una espectacular reacción en cadena.

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