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Análisis: 9 Years of Shadows en PlayStation 5

Un metroidvania que brilla por su arte, su corazón y su música

 

Dos años después de su lanzamiento en PC, 9 Years of Shadows llega por fin a consolas, incluyendo PlayStation 5, plataforma en la que he podido jugarlo de principio a fin. La espera ha merecido la pena: este metroidvania español no solo mantiene intactos sus valores artísticos y su emotiva narrativa, sino que además se siente más pulido, estable y fluido que nunca.

 

Una historia sencilla, pero cargada de alma

 

En 9 Years of Shadows encarnamos a Europa, una guerrera marcada por la pérdida que se adentra en Talos, un coloso mecánico envuelto en corrupción. Su objetivo es restaurar el color del mundo, robado hace casi una década. Aunque la premisa puede sonar clásica, el juego la ejecuta con sensibilidad, un fuerte sentido de propósito y una atmósfera melancólica que envuelve cada paso que damos.

 

La narrativa se cuenta con pocas palabras y mucho simbolismo, apoyándose en la música, el arte y las animaciones para transmitir emociones. Es un metroidvania que no busca complicarte la vida con decenas de subtramas: apuesta por un viaje íntimo, claro y emocional.

 

Jugabilidad: familiar, pero con personalidad

 

Como buen metroidvania, 9 Years of Shadows se construye sobre exploración, retrocesos y habilidades progresivas. Talos está dividido en zonas temáticas con mecánicas propias y secretos bien escondidos.

 

El punto diferencial está en su sistema de armaduras elementales, que no solo afectan al combate, sino también a la movilidad y a la resolución de pequeños puzles. Cambiar entre afinidades para superar obstáculos aporta dinamismo sin complicaciones, y se siente más orgánico que en muchos metroidvanias modernos donde acumular habilidades puede llegar a saturar.

 

El combate con alabarda es rápido, visualmente espectacular y muy accesible. No es el sistema más profundo del género, pero sí el suficiente para mantener el ritmo y disfrutar de los enfrentamientos contra jefes, que son el plato fuerte: creativos, exigentes en sus patrones y con un diseño impecable.

 

Rendimiento en PS5: sólido y sin sobresaltos

 

En PlayStation 5, 9 Years of Shadows ofrece una experiencia muy estable, con tiempos de carga prácticamente inexistentes y una fluidez que hace justicia a su animación detallada. No he encontrado tirones relevantes, bugs llamativos ni problemas de rendimiento. La vibración háptica se usa de forma sutil, sin protagonismo, pero acompaña bien el impacto del combate y ciertos momentos narrativos.

 

Además, la compra cruzada con PS4 añade valor, aunque la versión next-gen es la más recomendable por estabilidad y nitidez.

 

Dirección artística: Talos cobra vida

 

El pixel art es probablemente el mayor atractivo del juego. Cada sala parece una ilustración en movimiento, con animaciones suaves, efectos de iluminación delicados y diseños que combinan lo mecánico con lo espiritual.

 

Restaurar el color al avanzar no solo es bonito, sino también narrativamente poderoso: cada fragmento recuperado se siente como una pequeña victoria no solo lúdica, sino emocional.

 

Música: cuando la banda sonora es parte del mensaje

 

Uno de los grandes reclamos del juego es su banda sonora en, diseñada para transmitir armonía y calidez. A nivel sensorial funciona muy bien, especialmente en combinación con la ambientación melancólica del juego.

 

A esto se suman las colaboraciones de Michiru Yamane y Norihiko Hibino, cuyos temas encajan como un homenaje sin caer en la imitación. La música no acompaña: sostiene la historia. Es el hilo conductor que une la jugabilidad y la narrativa, ya que tenemos que recoger notas musicales e interpretar una nana curativa para recuperar la salud de la protagonista.

 

Duración y ritmo

 

Completar la aventura puede llevar entre 6 y 12 horas, según el nivel de exploración. Su ritmo es constante, sin relleno innecesario. El juego sabe cuándo emocionar, cuándo reservarse y cuándo sorprender; todo está medido.

 

Conclusión: una joya íntima y visualmente deslumbrante

 

9 Years of Shadows no pretende reinventar el género, pero lo que hace, lo hace con una sensibilidad especial. Es un metroidvania que entra por los ojos y se queda por la música y la emoción de su viaje. En PlayStation 5, se disfruta en su mejor versión.

 

Si te gustan las experiencias metroidvania que combinan exploración, arte cuidado, buena música y un toque emocional, este es un título imprescindible.

 

Nota final: ★★★★☆ – Una experiencia bella, sentida y técnicamente impecable.

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