Análisis de Farlands: un planeta entero por el precio de un piso

Tras dos años de acceso anticipado y diez grandes actualizaciones, el desarrollador español Eric Rodríguez culmina el desarrollo de Farlands

 

Los juegos de granjas viven una auténtica edad de oro, pero cada vez resulta más difícil encontrar propuestas capaces de diferenciarse de referentes como Stardew Valley. Farlands, desarrollado por el español Eric Rodríguez (Leyendas y Videojuegos) y publicado por JanduSoft junto a Anotherindie, lo consigue gracias a una idea muy sencilla: en lugar de heredar una granja, compras un planeta entero.

El juego se lanzó oficialmente el 16 de julio de 2026, poniendo fin a un desarrollo de dos años en Early Access durante los que recibió diez grandes actualizaciones, completando el roadmap previsto por sus creadores.

 

Comprar un planeta para empezar de cero

 

La historia parte de una premisa tan curiosa como prometedora.

Cansado de la frenética vida en una gigantesca metrópolis, el protagonista encuentra una oferta imposible de rechazar: un planeta agrícola abandonado vendido a precio de saldo.

Acompañado únicamente por una vieja nave espacial y un droide de asistencia, comienza una nueva vida en un remoto sistema solar.

Pronto descubrirá que aquel precio tan barato escondía más de un misterio.

 

Mucho más que una granja

 

Aunque la agricultura forma parte de la experiencia, Farlands no pretende ser un simple clon de Stardew Valley.

Nuestra primera tarea será devolver la vida al planeta:

• Eliminar maleza.

• Reparar caminos.

• Recuperar cultivos.

• Restaurar edificios abandonados.

• Convertir una roca olvidada en una próspera explotación agrícola.

Sin embargo, la verdadera diferencia llega cuando el juego nos invita a despegar.

 

La nave cambia completamente la fórmula

 

La gran novedad de Farlands es su sistema de exploración espacial.

Con nuestra vieja nave podremos desplazarnos entre diferentes planetas del sistema para conseguir materiales, descubrir nuevas zonas, mejorar herramientas o avanzar en la historia.

Pero viajar tiene consecuencias.

Cada salto consume células de combustible y varias horas del día. Al principio del juego, cada viaje puede costar cinco horas, y además no podremos despegar si la llegada está prevista después de las dos de la madrugada.

Esto convierte cada desplazamiento en una decisión estratégica.

¿Compensa gastar casi medio día explorando otro planeta o es mejor aprovechar ese tiempo trabajando en la granja?

Cuando finalmente conseguimos mejorar los reactores y reducir el tiempo de viaje hasta una sola hora, la sensación de progreso resulta muy satisfactoria.

Es una de las mejores ideas del juego y consigue diferenciar claramente a Farlands de otros simuladores del género.

 

Tres climas en lugar de estaciones

 

Otra diferencia interesante respecto a Stardew Valley es la gestión del tiempo.

Aquí no existen las cuatro estaciones tradicionales.

El año se divide en tres ciclos climáticos:

• Templado.

• Cálido.

• Frío.

Cada uno dura 28 días, y los cultivos solo sobrevivirán si se plantan durante el clima adecuado. Sembrar fuera de temporada hará que las plantas se marchiten.

Es un pequeño cambio que modifica bastante el ritmo habitual de este tipo de juegos.

 

Explora, pesca, mina y colecciona

 

Más allá de la agricultura, Farlands ofrece prácticamente todo lo que un aficionado al género espera encontrar.

Podremos:

• Explorar diferentes planetas.

• Mejorar herramientas.

• Adentrarnos en minas.

• Pescar.

• Capturar criaturas.

• Recolectar recursos.

• Completar colecciones.

• Mejorar nuestra nave.

No reinventa ninguna de estas mecánicas, pero todas funcionan bien juntas y consiguen que el progreso resulte muy adictivo.

De hecho, da la sensación de que Farlands está más centrado en la recolección y la exploración que en la propia gestión agrícola.

 

Conoce a los habitantes del sistema

 

El sistema solar también está habitado por un pequeño grupo de personajes con los que podremos relacionarnos.

Cada uno posee su propia historia y sus propios motivos para seguir viviendo en un rincón tan aislado del universo.

El juego incorpora amistades y romances, aunque afortunadamente no obliga al jugador a dedicarles toda su atención ni genera la sensación constante de estar perdiéndose contenido si no hablamos con todos los personajes cada día.

Los eventos del calendario tampoco presionan al jugador, permitiendo disfrutar del progreso a un ritmo mucho más relajado.

 

Un juego que invita a jugar sin prisas

 

Una de las mayores virtudes de Farlands es precisamente esa.

Nunca transmite la sensación de que vamos tarde.

Podemos dedicar un día entero a pescar, otro a mejorar la granja y otro simplemente a explorar nuevos planetas.

Es un juego pensado para disfrutar poco a poco, sin grandes presiones.

 


 

LO QUE MÁS ME HA GUSTADO

 

Lo primero que me sorprendió fue su propuesta.

La idea de combinar una granja con exploración espacial me pareció muy original y diferente a otros títulos del género.

Sin embargo, durante las primeras horas también tuve una sensación bastante clara: me sentí completamente perdido.

En muchos momentos no sabía exactamente qué debía hacer ni hacia dónde avanzar.

Aunque existe una historia principal, el juego apenas ofrece indicaciones para seguirla, y da la impresión de que falta una guía más clara que motive al jugador a continuar descubriendo contenido.

Además, durante buena parte de la partida me resultaba mucho más rentable quedarme trabajando en la granja que salir a explorar otros planetas.

Y ahí surge una pregunta inevitable: si el juego quiere contar una historia, ¿por qué investigar si apenas existen objetivos que te empujen a hacerlo?

Entiendo perfectamente que Farlands quiera apostar por la libertad y permitir que cada jugador marque su propio ritmo, pero creo que ambas filosofías podrían convivir mejor con un sistema de misiones o recomendaciones más claro.

 

También tiene aspectos mejorables

 

Aunque la versión 1.0 completa el desarrollo previsto, todavía creo que existen aspectos que podrían pulirse mediante futuras actualizaciones.

Durante mi partida encontré algunos pequeños bugs y ciertas decisiones de diseño que podrían mejorar la experiencia.

El sistema social, por ejemplo, se siente algo superficial. Aumentar la amistad con los habitantes requiere visitarlos prácticamente a diario, algo complicado durante las primeras horas debido al tiempo que consumen los desplazamientos entre planetas.

Los eventos también dejan cierta sensación de oportunidad desaprovechada. Resultan interesantes para desarrollar la historia, pero apenas permiten interacción por parte del jugador.

Las minas son entretenidas, aunque algunos enemigos terminan resultando más molestos que desafiantes, especialmente en las zonas avanzadas.

Tampoco todos los planetas ofrecen incentivos suficientes para explorarlos una vez conseguimos los recursos principales que necesitábamos.

En el apartado de interfaz y controles también hay pequeños detalles mejorables, como la imposibilidad de cerrar algunos menús rápidamente con determinadas teclas o la escasa descripción de ciertos objetos.

Nada de ello arruina la experiencia, pero sí son aspectos que podrían pulirse en futuras actualizaciones.

 

Conclusiones

 

Farlands consigue algo muy importante: tener personalidad propia.

Aunque inevitablemente recuerde a Stardew Valley por algunas de sus mecánicas, su estructura es muy diferente. La exploración espacial, la gestión de los viajes, los distintos planetas y la importancia de la nave hacen que la experiencia tenga identidad propia.

Es un juego relajante, muy adictivo y perfecto para quienes disfrutan progresando poco a poco, mejorando herramientas, recolectando materiales y descubriendo nuevos lugares sin sentir la presión constante de un reloj.

Eso sí, todavía le vendría bien seguir puliendo algunos sistemas, añadir algo más de contenido y ofrecer una mejor orientación al jugador durante las primeras horas.

Si Eric Rodríguez continúa apoyándolo tras su lanzamiento, Farlands tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de los simuladores españoles más interesantes de los últimos años. En su estado actual ya ofrece muchas horas de entretenimiento y una propuesta muy original, pero también deja la sensación de que todavía puede llegar mucho más lejos.

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