The Sorting Bureau: ordenar nunca había sido tan satisfactorio

El acogedor juego de clasificación que convierte botones, monedas y engranajes en una experiencia perfecta para desconectar

 

Hay juegos que quieren que salvemos el mundo, derrotemos monstruos gigantes o nos enfrentemos a decenas de enemigos. Y luego está The Sorting Bureau, que tiene una misión bastante más sencilla:

poner cada cosa en su sitio.

 

Desarrollado por Apelsinka Games, este acogedor juego de clasificación llegó a Steam el pasado 21 de agosto y propone algo tan sencillo como relajante: trabajar en un pequeño taller situado en un tranquilo barrio de Tokio, donde diferentes clientes nos dejan cajas llenas de objetos que necesitan ser ordenados.

Y después de haber podido jugarlo durante más de tres horas, puedo decir que estamos ante uno de esos juegos que empiezas pensando «voy a echar un ratito» y, cuando quieres darte cuenta, llevas horas colocando botones.

 

Un trabajo de ordenar… y sorprendentemente adictivo

 

La premisa de The Sorting Bureau es muy sencilla.

Cada día llegan nuevas cajas al taller. En su interior encontramos todo tipo de objetos: botones antiguos, monedas, sellos, engranajes, caramelos, piezas de tela, herramientas y muchos otros pequeños objetos.

Nuestra tarea consiste en cogerlos, clasificarlos y colocarlos en el lugar correspondiente.

• No hay enemigos.

• No hay combates.

• No hay un mundo que salvar.

Y, sobre todo, no hay prisa.

El juego prescinde de cronómetros, puntuaciones y penalizaciones. Si nos equivocamos, no pasa nada. Podemos simplemente coger el objeto y volver a intentarlo.

Es una experiencia diseñada para que podamos sentarnos, ordenar cosas y desconectar durante un rato.

 

Tres horas después… sigues ordenando

 

Una de las cosas que más me ha sorprendido de The Sorting Bureau es lo fácil que resulta entrar en su bucle jugable.

En mi caso, después de casi cuatro horas, sigue resultando tremendamente entretenido.

Parte de la gracia está precisamente en que no exige nuestra atención constante. Podemos estar clasificando objetos mientras escuchamos un podcast, un vídeo, música o incluso hacemos otra cosa.

Es de esos juegos que no necesitan que estés completamente concentrado en cada segundo, pero que consiguen que sigas jugando porque resulta tremendamente satisfactorio completar una mesa y ver cómo todo queda perfectamente colocado.

Vamos, que es perfecto para esa situación de:

«Voy a jugar mientras escucho un podcast

Y de repente:

«¿Cómo que han pasado tres horas?»

 

Cada objeto tiene su propio sonido

 

El apartado sonoro juega un papel importante en esta sensación de satisfacción.

Los diferentes materiales tienen sonidos propios:

• El metal tintinea.

• La tela susurra.

• La madera golpea suavemente.

• Las piezas se deslizan hasta sus recipientes.

Y cada objeto termina con ese pequeño clic al colocarlo correctamente.

Es un diseño sonoro cercano al ASMR, donde las pequeñas acciones tienen una respuesta auditiva que hace que ordenar sea todavía más satisfactorio.

No es simplemente colocar un objeto en una caja.

Es escuchar cómo encaja.

Y sí, llega un momento en el que empiezas a colocar cosas casi exclusivamente por volver a escuchar ese clic.

 

Cada encargo cuenta una historia

 

Aunque pueda parecer que estamos simplemente clasificando objetos sin ningún contexto, detrás de cada encargo existe una pequeña historia.

Los clientes que llegan al taller tienen sus propias vidas y profesiones.

Podemos encontrarnos, por ejemplo, con:

• Un relojero con una colección de engranajes.

• Una pastelera rodeada de moldes.

• Una mangaka con pinceles, herramientas y bocetos.

Y muchos otros personajes con sus propios objetos y circunstancias.

Mientras organizamos sus pertenencias, vamos conociendo sus historias de manera natural.

No hace falta detenerse constantemente para leer grandes cantidades de texto ni seguir una trama compleja. Las propias cosas que estamos ordenando sirven para descubrir quién es la persona que las ha traído.

 

Cada mesa es diferente

 

El taller cuenta con decenas de mesas temáticas y cientos de objetos diferentes que tendremos que clasificar.

Cada encargo introduce nuevas combinaciones de objetos y reglas, por lo que la actividad no consiste simplemente en repetir exactamente la misma tarea una y otra vez.

Cada mañana aparecen nuevas cajas en la estantería.

• Nuevos clientes.

• Nuevos objetos.

• Nuevas formas de organizar.

Y, por supuesto, otra mesa esperando a que la dejemos perfectamente ordenada.

 

Sin presión y a tu ritmo

 

Quizás el elemento más importante de The Sorting Bureau sea precisamente todo aquello que decide no tener.

No hay:

❌ Cronómetros.

❌ Penalizaciones.

❌ Puntuaciones.

❌ Presión.

❌ Partidas que podamos perder.

Podemos equivocarnos y simplemente corregirlo.

Podemos tardar todo lo que queramos.

Podemos dejar una mesa a medias y volver después.

El objetivo es simplemente disfrutar del proceso de poner orden.

Y esto hace que sea una propuesta especialmente agradable para esos momentos en los que no buscas un juego que te exija reflejos o concentración absoluta, sino algo que te permita bajar revoluciones.

 

Un pequeño taller en Tokio

 

Toda esta experiencia se desarrolla en un acogedor taller situado en un barrio tranquilo a las afueras de Tokio.

El entorno acompaña perfectamente a la propuesta: un espacio pequeño, tranquilo y cotidiano que se convierte en nuestro lugar de trabajo durante cada jornada.

No necesitamos grandes escenarios ni aventuras épicas.

Tenemos una mesa, unas cuantas cajas y un montón de cosas que ordenar.

Y resulta que eso es suficiente.

 

¿Merece la pena?

 

Después de mis más de tres horas con The Sorting Bureau, creo que su mayor virtud es precisamente saber exactamente qué quiere ser.

No intenta convertir una mecánica sencilla en algo mucho más grande de lo que necesita.

Su propuesta es ordenar objetos, descubrir pequeñas historias y disfrutar de los sonidos y de la sensación de completar cada mesa.

Y funciona.

Especialmente si buscas un juego para relajarte, desconectar o acompañar mientras escuchas un podcast.

No es el típico título al que vas a jugar durante diez minutos buscando una experiencia intensa. Es más bien ese juego que abres pensando en hacer un par de encargos y que, poco a poco, te atrapa en su particular satisfacción de ponerlo todo en orden.

Porque a veces, después de un día complicado, lo único que necesitas es que por una vez en la vida alguien te diga exactamente dónde va cada cosa.

 

Características principales

 

• Cientos de objetos diferentes.

• Decenas de mesas temáticas.

• Un taller ambientado en un tranquilo barrio de Tokio.

• Clientes con sus propias historias y personalidades.

• Diseño sonoro inspirado en el ASMR.

• Cada material cuenta con sonidos diferentes.

• Sin cronómetros.

• Sin penalizaciones.

• Sin puntuaciones.

• Sin presión.

• Nuevos encargos y objetos cada día.

• Una experiencia pensada para jugar a tu propio ritmo.

• Perfecto para acompañar un podcast, música o simplemente desconectar.

 

The Sorting Bureau ya está disponible en Steam desde el 21 de agosto.

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