Creando monstruos en Monster Alchemy
Estaba buscando oro y he encontrado un diamante en bruto
El otro día estaba buscando algún juego que llamase mi atención en las profundas aguas de Steam y tras navegar por varias categorías y no dar con nada que destacase especialmente, acabé volviendo a una clásica: coleccionismo de criaturas.
Encontré por casualidad la demo de Monster Alchemy, que inicialmente me recordó a Monster Sanctuary (un juego que me encanta), y decidí darle una oportunidad por lo maravillosamente bonito que se ve: la mezcla de 3D y píxel art que últimamente está tan de moda. ¡Vaya sorpresa me he llevado!
La combinación de 3D y píxel art me encanta
Ya desde la zona inicial del juego se puede observar lo maravilloso que se ve gráficamente y eso sigue siendo una constante a lo largo de toda la demo y aunque no es algo que este título haya inventado, consigue que las distintas zonas por las que transitemos se vean espectacularmente bien.
Otro cantar es el apartado sonoro en el que nos encontramos con una combinación curiosa que no me termina de convencer a nivel personal: música y efectos de sonido de 16bits que, aunque cumplen debido a que el juego tiene texturas en pixel art, buscan transportarnos a una época retro y no terminan de conseguirlo debido al 3D del mundo y los efectos visuales tan avanzados (como las paredes de la torre desvaneciéndose, los reflejos o los efectos del agua).
Comenzando con mal pie
La historia comienza con una premisa muy simple: estamos en un mundo de alquimistas, un mundo donde distintos objetos pueden utilizarse para crear monstruos y a su vez, ayudarse de éstos para obtener otros tipos de recursos mejores y combatir.
Y como no podía ser de otra forma, nosotros somos un pequeño alquimista al que se le ha encargado buscar otro que desapareció y para ello nos van a conceder un monstruo inicial que habremos de escoger entre tres tipos (sí, como en Pokémon). También nos entregan un artefacto importantísimo que no debemos perder. Me temo lo peor.
Tras haber elegido mi primer monstruo, salgo al mundo exterior dispuesto a recoger recursos y explorar lo que el mundo que se presenta ante mi me puede ofrecer, y al dar unos pasos hacia la orilla inferior para contemplar los maravillosos gráficos, soy trasladado a la torre del alquimista sin haber obtenido recursos ni haber explorado la primera zona, por lo que me resulta imposible salir de ese lugar.
Salgo al menú inicial, intento cargar la partida y el juego se queda completamente congelado por lo que me fuerza a cerrar el proceso, volver a lanzarlo de nuevo y, ahora sí, comenzar la aventura.
Un soplo de aire fresco
Tras salir al mundo exterior, comienzo a obtener recursos: inicialmente piedra y madera que encuentro por el suelo, y rápidamente descubro la segunda mecánica de recolección del juego que consiste en poner a tus monstruos a trabajar picando piedra para obtener una mayor cantidad de recursos. Tendré que prestar atención al equipo porque cada monstruo tiene diferentes tipos, tanto elementales como de «ataque y obtención«, que limitan los recursos que pueden obtener.
Unos pasos más tarde, estoy combatiendo contra un limo en una batalla por turnos al más puro estilo Pokémon en la que tras acabar derrotando a mi adversario, obtengo dinero, más recursos y experiencia que me permitirá subir de nivel a mi tan querido compañero.
Continúo la aventura recolectando y luchando hasta que consigo llegar a una torre bloqueada y, a través del artefacto, el guía inicial me comenta que esa torre reconoce a los alquimistas y se desbloqueará para nosotros, por lo que procedo a entrar en la torre.
Como ya he comentado, Monster Alchemy pertenece al género del coleccionismo de monstruos, pero lo que lo hace especial es precisamente la forma de obtenerlos: los monstruos no se capturan, se craftean y es en esta torre donde se nos permite realizar el ritual para crear monstruos y construir distintas habitaciones.
«La he líao parda»
Al acceder a la torre, encuentro dos recetas que me sirven para poder conocer los recursos necesarios para crear a mis siguientes monstruos y con esos recursos ya en el inventario (madera y babas), en la torre puedo invocar a los dos siguientes monstruos que van a componer mi equipo: un limo y un gólem de palo que me permiten destruir una gran roca que bloquea mi camino y comprender que en este título la fuerza de nuestras criaturas se combina para anteponerse a los imprevistos que la aventura nos va presentando.
Pero hay algo mucho más divertido en el sistema de crafteo de monstruos: no necesitas recetas para crear los monstruos. Y aunque inicialmente no disponemos de una gran cantidad de recursos, al ir avanzando y descubriendo más materiales, he ido probando todo tipo de combinaciones y me he sentido como la chica del meme: «he mezclado madera con babas y la he liado parda» (me he quedado sin materiales y he tenido que salir a buscar más).
¿Y eso es todo?
Pues la verdad es que no.
El juego sigue avanzando en la historia y presentando elementos poco a poco: tras la zona en la que anteriormente nos encontrábamos, un enemigo muy poderoso nos robara nuestro tan preciado artefacto y podremos acceder a una aldea con misiones secundarias, una tienda, una posada y zonas del mapa mucho más grandes con múltiples opciones:
- Recoger nuevos recursos (mediante el sistema de combos para obtener una mayor cantidad) para poder desarrollar más nuestro equipo.
- Encontrar diversos cofres repartidos por el mapa.
- Crear nuevos monstruos tanto mediante el crafteo como mediante la fusión de varios de ellos.
- Combatir con nuevos enemigos, entre los que se encuentran algunos enormes con un aura roja que inicialmente vale la pena esquivar (o te van a destrozar).
- Buscar recetas que nos faciliten la creación de monstruos y la construcción de edificios en la torre, etc.
Y cabe destacar que, si bien el mapa es cada vez más grande, permite viajar entre las distintas torres de alquimistas en viaje rápido y mostrar los lugares de interés con un brillo especial que nos deja claro aquellos lugares que merece la pena visitar.
En resumen, la demo me parece que presenta unas bases increíbles para dar un enfoque fresco y distinto al género de los «coleccionistas de criaturas» y que si consiguen solucionar las pequeñas asperezas que tiene, el juego puede tener mucho éxito.



Publicar comentario