Primeras impresiones de Denshattack!

Probablemente el indie español del año

Hay juegos que descubres por nota de prensa. Otros por recomendación. Y luego están esos que ves de lejos en una feria, te quedas clavado mirando la pantalla y sabes que ahí hay algo especial. Eso fue exactamente lo que me pasó con Denshattack! en la pasada BCN Game Fest.

Lo vi en movimiento y me quedé embobado. En ese momento iba acompañado de un amigo desarrollador de videojuegos, y recuerdo perfectamente su reacción: “esto es una locura lo que han hecho aquí”. No exageraba.

Ahora, tras probar su versión preliminar, tengo claro que no solo es una locura; muchos hablan del famoso Crisol: Theater of Idols pero este, para mí, es otro de los indies españoles del año.

 

Un tren, un kickflip y una idea que no debería funcionar… pero funciona

 

Denshattack! es un juego de acción, carreras y plataformas poco convencional que parte de una premisa absurda y maravillosa a la vez: puedes hacer un kickflip con un tren entero.

El concepto mezcla la velocidad y la acción de plataformas al estilo Sonic, saltando sobre vías y escenarios abiertos, con una jugabilidad basada en combos que recuerda directamente a Tony Hawk Pro Skater. Todo ello envuelto en un arte estilizado inspirado en Japón que inevitablemente trae a la memoria clásicos como Jet Set Radio.

Dicho así parece una combinación imposible. En movimiento es pura armonía.

 

El director del proyecto es David Jaumandreu, conocido por ser el director de Ninja Gaiden: Ragebound, y la música corre a cargo de Tee Lopes, compositor de Sonic Frontiers, Sonic Mania y TMNT: Shredder’s Revenge. Solo con esos nombres ya hay motivos para prestar atención, pero lo realmente importante es cómo todo encaja.

Y encaja de forma espectacular.

 

Un viaje fuera de control por una distopía japonesa

 

Desarrollado por Undercoders y editado por Fireshine Games, Denshattack! nos pone al mando de un tren customizado con el que debemos reclamar las vías en un trepidante viaje por una colorida distopía japonesa.

 

La premisa narrativa es clara: enfrentarse a la siniestra megacorporación Miraido junto a una carismática banda de rebeldes. El mundo ha sido transformado. Las grandes ciudades como Osaka o Tokio están selladas bajo cúpulas, mientras otras regiones del país presentan nuevas reglas, nuevos peligros y nuevas formas de desafiar la gravedad.

El viaje nos lleva desde las zonas rurales de Kyushu hasta montañas nevadas en Hokkaido, atravesando praderas, volcanes y océanos en escenarios que no solo son espectaculares visualmente, sino que están pensados para que el movimiento sea constante, fluido y estiloso.

Porque aquí no se trata solo de llegar a meta. Se trata de cómo llegas.

 

Velocidad, combos y estilo por encima de todo

 

La base jugable gira en torno a ejecutar trucos espectaculares con el tren: ollies, kickflips, grinds imposibles y cadenas de combos que elevan el contador de puntos mientras enlazas saltos y aterrizajes perfectos.

Acumular puntos hasta alcanzar el máximo récord se convierte en una obsesión casi inmediata. Cada tramo del escenario invita a arriesgar un poco más, a encadenar un salto extra, a buscar esa línea perfecta que te permita mantener el combo vivo unos segundos más.

 

Todo se siente pensado para que el jugador fluya. Para que velocidad y estilo sean inseparables.

La progresión también juega su papel: ganarte el respeto de una red clandestina de bandas y rebeldes, desafiar trenes japoneses tuneados, convertir rivales en aliados y pasar de novato a pro hasta convertirte en un legendario Denshattacker. Es un viaje de superación constante, siempre empujándote a perfeccionar tus habilidades.

 

 

Jefes que parecen sacados de un sueño febril

 

Si el concepto base ya es atrevido, los jefes finales elevan el nivel de locura. Mechas gigantes, castillos ambulantes, gusanos mecánicos, ejércitos de Denshattackers… cada enfrentamiento parece diseñado para sorprender y romper cualquier expectativa previa.

No es solo espectáculo visual: son pruebas de habilidad, velocidad y control. Aquí no basta con sobrevivir, hay que desplegar talento.

 

Un apartado artístico que lo eleva todo

 

El arte es, directamente, brutal.

Los dibujos, los colores, la dirección visual, el uso del estilo japonés… todo está perfectamente elegido. No hay nada que desentone. La estética no es un simple envoltorio llamativo: es parte esencial de la identidad del juego.

La música acompaña con una energía contagiosa que refuerza la sensación de velocidad y rebeldía constante. No es casualidad teniendo en cuenta quién está detrás de la banda sonora. Cada tema impulsa la acción y te mete todavía más en ese estado mental de combo infinito.

 

Divertido desde el primer minuto (incluso con teclado)

 

Hay un detalle importante en mi experiencia: lo he jugado con teclado. Y no sé jugar a nada con teclado.

De hecho, al principio de la demo te recomiendan usar mando para tener una mejor experiencia. No he tenido la oportunidad de hacerlo así, pero aun con esa “desventaja” la experiencia ha sido increíble.

 

Si un juego consigue que alguien poco acostumbrado al teclado disfrute así desde el primer minuto, algo está haciendo muy bien.

Y eso es exactamente lo que pasa aquí: es divertido desde el primer segundo. No necesita horas para arrancar. No necesita explicaciones eternas. Te lanza a la acción y confía en que el propio movimiento, el ritmo y el estilo te atrapen.

Y lo hacen.

 

Conclusión provisional

 

Denshattack! se lanzará esta primavera en PC, Xbox Series X|S y PlayStation 5, incluyendo su llegada a Game Pass. Pero más allá de plataformas o fechas, lo importante es que estamos ante una propuesta que no se parece a casi nada de lo que hay ahora mismo.

Es ambiciosa, estilosa, divertida y descaradamente diferente.

 

A veces el término “indie del año” se usa con demasiada facilidad. Aquí no. Aquí nace de la sorpresa genuina, de esa sensación de estar viendo algo especial por primera vez en una feria y no poder apartar la mirada.

Si la versión final mantiene lo que ya apunta esta preliminar, Denshattack! no solo será uno de los indies españoles más llamativos del año.

Será uno de los imprescindibles.

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