Thank You Bus Driver convierte el transporte público en un auténtico caos

Double Fine propone conducir, imponer tus propias normas y conseguir el agradecimiento de unos pasajeros que no te lo pondrán nada fácil

 

Ser conductor de autobús no siempre es un trabajo sencillo, pero Thank You Bus Driver lleva las dificultades del transporte público a un terreno completamente disparatado. Desarrollado por Double Fine Productions (Psychonauts, Grim Fandango Remastered) y lanzado en Steam el pasado 14 de octubre, este juego nos pone al volante de un autobús urbano en el que cumplir las normas, llegar a tiempo y mantener contentos a los pasajeros será fundamental. Aunque, viendo las herramientas de las que dispone el conductor, parece que la educación y la paciencia no siempre serán sus principales recursos.

La propuesta gira en torno a una misión aparentemente sencilla: completar la jornada con el menor número posible de infracciones y conseguir el máximo agradecimiento de los viajeros. ¿Cómo se mide ese agradecimiento? Mediante los famosos «¡gracias!» que dan nombre al juego y que servirán como recompensa para seguir progresando. Para conseguirlos habrá que conducir, respetar las reglas del autobús y mantener a los pasajeros satisfechos, aunque eso no significa que el trayecto vaya a desarrollarse con tranquilidad.

 

En este autobús se cumplen las normas… por las malas

 

La primera prioridad del conductor es evitar que se incumplan las normas dentro del autobús. El problema es que las reglas cambian cada día, el propio conductor puede añadir otras nuevas y algunas parecen estar hechas para tentar a los pasajeros a saltárselas. En lugar de recurrir a una reprimenda o pedir amablemente que se comporten, el protagonista dispone de un método bastante más contundente para mantener el orden: abofetear a los infractores para recordarles quién manda en la carretera.

Si alguien reincide, las consecuencias pueden ser todavía peores, ya que el conductor podrá retirarle el privilegio de viajar en su autobús. Así, Thank You Bus Driver convierte la gestión de los pasajeros en una de las fuentes principales de su humor absurdo, con un sistema de normas que invita a mantener el control mientras todo parece conspirar para que la jornada termine convirtiéndose en un desastre.

 

Lo importante es llegar a la siguiente parada

 

La segunda prioridad es alcanzar la siguiente parada, prácticamente a cualquier precio. El juego exige avanzar por una ruta marcada, pero no siempre será fácil hacerlo de manera convencional. Puede que tengas que consultar el mapa en mitad de un giro o que decidas tomar un atajo atravesando un campo de maíz para ahorrar tiempo.

En este contexto, evitar a los peatones, al tráfico que viene de frente o incluso a la valla que tienes justo delante se convierte casi en algo secundario. Lo fundamental es llegar al destino antes de que los pasajeros pierdan la paciencia. Mientras el autobús siga avanzando y la siguiente parada esté cada vez más cerca, parece que cualquier decisión puede encontrar su justificación, por absurda que resulte.

 

El reloj no espera a nadie

 

La tercera prioridad es cumplir el horario. Cada trayecto cuenta con un límite de tiempo y será necesario alcanzar la siguiente parada antes de que se agote. Para conseguirlo habrá que combinar una conducción rápida con decisiones improvisadas, mientras se intenta evitar que los pasajeros terminen demasiado enfadados con el servicio.

Aquí entran en juego los agradecimientos, que funcionan como un recurso esencial para prolongar el tiempo disponible. Cuantos más «¡gracias!» consigas de los viajeros, más tiempo tendrás para llegar a la siguiente parada. Por tanto, mantenerlos contentos no solo sirve para demostrar que eres un buen conductor, sino que también puede marcar la diferencia entre completar la ruta o quedarse por el camino.

Además, acumular todavía más agradecimientos permitirá desbloquear nuevos adornos y accesorios para el autobús, variantes de la ciudad y otros contenidos adicionales. De esta manera, el juego recompensa a quienes consiguen mantener el servicio bajo control, incluso cuando las situaciones que se producen durante la jornada parecen diseñadas para poner a prueba sus nervios.

 

¿Serás el mejor conductor de la ciudad?

 

Thank You Bus Driver plantea una experiencia caótica en la que conducir deprisa, imponer las normas y llegar puntual son las claves para ganarse el reconocimiento de los pasajeros. La propuesta juega con la contradicción de intentar ofrecer un servicio ejemplar mientras el propio conductor puede recurrir a métodos poco ortodoxos para mantener el orden y tomar atajos que difícilmente aparecerían en una ruta convencional.

El objetivo final es convertirse en el mejor conductor que haya conocido la ciudad, conseguir que los pasajeros agradezcan el servicio y demostrar que se puede mantener un autobús bajo control incluso en las circunstancias más disparatadas. Eso sí, conviene no olvidar la máxima que resume la filosofía del juego: mantener a los pasajeros a raya, pero llegar a tiempo.

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